LA INFORMACION DE SALUD EN LA RED
Miguel Ángel Mayer, director del proyecto Web Médica Acreditada: "La información sobre salud que se encuentra en la Red no reemplaza la relación entre médico y paciente, la complementa"
Miguel Ángel Mayer en su despacho del Col.legi Oficial de Metjes de Barcelona.
Sin pretender caer en la ciencia ficción, se pueden formular varias hipótesis sobre la combinación de medicina y nuevas tecnologías. Las ventajas se unen a los peligros, porque allí donde está la información útil, también puede haber inexactitud, rumor o fraude. El doctor Miguel Ángel Mayer, una autoridad en este terreno fronterizo y nuevo, es el responsable del proyecto Web Médica Acreditada, que tiene como fin separar los sitios que garantizan al ciudadano información de calidad de otros de dudosa seriedad. CONSUMER EROSKI le entrevistó para saber cuáles son las líneas rojas en el ámbito de la sanidad virtual.
¿Qué es una web médica acreditada?
Web Médica Acreditada (WMA) es un programa de certificación y calidad de páginas web con información médica, promovido por el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, cuyo objetivo fundamental es ofrecer el apoyo necesario para que tanto los profesionales como los pacientes, y el público en general, utilicen Internet de la forma más segura y adecuada. El fin último es que estos sitios web se conviertan en una herramienta complementaria en la relación entre médico y paciente, y contribuyan a crear una comunidad virtual de confianza.
¿Cómo nacen estas acreditaciones?
Ante la gran diversidad de la calidad de la información y servicios de salud ofrecidos a través de Internet, tanto asociaciones de pacientes, como gobiernos y sociedades científicas y de profesionales se han visto en la necesidad de elaborar mecanismos de control y asesoramiento para una utilización adecuada de servicios basados en Internet.
¿Qué condiciones debe cumplir un sitio web con información médica para recibir su acreditación?
"Cuando se ofrezcan servicios de consultas on line, se debe hacer referencia a las limitaciones que suponen los mismos"
Para que un sitio web pueda recibir la acreditación de WMA, es indispensable que los responsables médicos del sitio acepten las condiciones del Código de Deontología Médica y del Código de Conducta de WMA. Entre las principales recomendaciones que deben cumplir las páginas web con información de salud, destacan el compromiso de cumplir con las recomendaciones éticas y legales de la profesión aplicadas al entorno de Internet y el cumplimiento de un conjunto de criterios de calidad.
¿Cuáles son estos criterios?
La identificación clara de los responsables de la web y la actualización de los contenidos, donde se especifique su origen y autoría. Además, se debe estructurar la página de forma comprensible, con estándares de accesibilidad. Por otro lado, cuando se ofrezcan servicios de consultas on line, se debe hacer referencia a las limitaciones que suponen los mismos. Cualquier información web obtenida por los pacientes debe ser comentada con el profesional de referencia, con una dirección de correo electrónico de modo visible. Por supuesto, se debe indicar el tratamiento que recibirán los datos que se obtengan del usuario a través de los formularios que se cumplimenten en sus páginas y hay que asegurar la confidencialidad de los mismos.
¿Cómo se sabe que un sitio web está acreditado?
En el momento en el que una web cumple con los requisitos del Código de Conducta de WMA obtiene el sello de acreditación, que suele estar visible en la página principal. Desde ese instante, se adopta el compromiso de continuar la adaptación a las normas del código para garantizar unos mínimos de calidad. Cada año, las páginas acreditadas se revisan para su reacreditación.
¿Quién responde sobre la acreditación de estos sitios web?
"Cada año las páginas web acreditadas se revisan para su reacreditación"
En ellos se refleja el compromiso de sus responsables en el cumplimiento y seguimiento de los criterios de calidad recomendados, éticos y legales, y que se aplican en todas las actividades en las que se impliquen profesionales médicos. Web Médica Acreditada contribuye a refrendar ese compromiso y a canalizar las dudas y quejas que surjan por parte de los usuarios.
¿Pueden fiarse los ciudadanos de todas las informaciones que se publiquen en una web médica acreditada?
Para los usuarios supone una garantía. Sin embargo, además de esta confianza, debido a las limitaciones propias de Internet y para garantizar un buen uso de la información, es importante seguir la norma general de comentar con el médico o profesional sanitario de referencia cualquier duda o decisión que afecte a la salud. Así se evita que se base únicamente en información obtenida a través de Internet.
¿Qué porcentaje de los sitios web que tratan temas médicos publican información fiable?
"Es importante seguir la norma general de comentar con el médico o profesional sanitario de referencia cualquier duda o decisión que afecte a la salud"
La calidad de la información médica en Internet es muy variable. Esto puede posibilitar que, en alguna ocasión, los internautas confíen en algunas recomendaciones o consejos inadecuados que les puedan ocasionar problemas de salud. Ya se utiliza el término "HealthWorldWeb", en vez de la "WorldWideWeb", para señalar la dimensión que adquieren cada vez más los servicios de salud en Internet. Muchas páginas web contienen información de interés y confianza, de muy diversa naturaleza; ya sean científicas, de divulgación, de asociaciones de pacientes, institucionales, etc.
Pero pueden darse diferentes formas de fraude y picaresca que se aprovechan de la necesidad y el desamparo de las personas enfermas o de sus familiares. Problemas como el cáncer o las dietas de adelgazamiento son el objetivo más habitual de estos fraudes. Es muy difícil, por tanto, definir un porcentaje de sitios fiables y, aunque el número de páginas de gran calidad es alto, depende de diversos factores, como el tema o el origen de la información. En este punto se podría aplicar el refrán "no es oro todo lo que reluce".
¿Es Google una buena herramienta para consultar síntomas anormales?
"Tanto Google como cualquier otro buscador pueden ser herramientas de gran ayuda para realizar consultas generales sobre aspectos relacionados con la salud"
Tanto Google como cualquier otro buscador pueden constituirse como herramientas de gran ayuda para realizar consultas generales sobre aspectos relacionados con la salud y, por tanto, debemos esperar que una adecuada utilización de esta información aporte grandes beneficios. Uno de ellos sería favorecer una mayor información sobre salud entre la población y así canalizar por esta vía actividades educativas y de prevención para la toda la ciudadanía.
Se puede fomentar la vida saludable entre los más jóvenes o facilitar el seguimiento y control de los pacientes de la tercera edad o con enfermedades crónicas. También simplificar determinadas tareas administrativas. Sin embargo, tal y como se ha señalado, ante páginas web de una calidad y origen tan diverso, y dada la complejidad de los síntomas y enfermedades, siempre debe consultarse con un profesional sanitario, antes de tomar una decisión que afecte a la salud, y al médico en concreto para el diagnóstico e interpretación de cualquier síntoma que se padezca.
¿Puede sustituir en ocasiones al diagnóstico de un médico?
Si se tiene en cuenta la repercusión que Internet puede tener en el público general en temas de salud, es de vital importancia destacar que la información que se encuentra en la Red no reemplaza, sino que en todo caso complementa, la relación entre médico y paciente; nunca puede sustituir al diagnóstico realizado por un médico, a quien debe consultarse siempre ante cualquier síntoma de enfermedad.
¿Qué es la "cibercondría" y cómo se puede evitar caer en ella?
"Si escribimos en Google la palabra "salud", obtenemos más de 100 millones de enlaces relacionados"
Internet constituye una fuente extraordinaria e inagotable de información; puede contribuir a mejorar el conocimiento sobre salud de pacientes y público en general. Si escribimos en Google la palabra "salud", obtenemos más de 100 millones de enlaces relacionados. Sin embargo, este exceso de información, y la falta de criterio para su gestión, puede generar ansiedad y preocupación infundada entre determinadas personas.
Son usuarios que utilizan la Red como un procedimiento de diagnóstico basado en unos hipotéticos síntomas, una práctica que da lugar en ocasiones a una nueva tendencia denominada "cibercondría". Este problema se relaciona con personas que padecen hipocondría y encuentran en Internet una forma fácil y accesible para obtener información sobre los síntomas y problemas de salud que perciben, o creen percibir, aunque así aumentan todavía más su angustia.
La ansiedad de estas personas por conocer el significado de cualquier pequeño síntoma o sensación puede llevarles a creer que padecen alguna enfermedad y, en algunos casos, a autodiagnosticarse o automedicarse a partir de la información que encuentran en sitios web de dudosa procedencia. En estos casos, es necesario acudir al médico y seguir un tratamiento específico para solucionar este problema.
En Estados Unidos ya hay servicios como Google Health, HealthVault o Revolution Health, que dan asistencia y asesoramiento médico por Internet.
Afortunadamente, nuestro sistema sanitario es muy diferente al de Estados Unidos. Nosotros disponemos de asistencia sanitaria universal para todos los ciudadanos, sea cual sea su condición económica o laboral. Estas dificultades para acceder a la atención sanitaria en Estados Unidos han favorecido la proliferación de redes sociales y servicios web para proporcionar apoyo y asesoramiento a pacientes y familiares que no tienen cubiertas sus necesidades de salud por el sistema sanitario.
La utilización de ciertos servicios como HealthVault sólo tienen algún sentido si no hay un sistema como el que se desarrolla desde el Ministerio de Sanidad y las consejerías de salud autonómicas en el proyecto de Historia Clínica Digital, que se basa en la posibilidad, con el consentimiento del paciente, de acceder desde cualquier consulta de España a su información clínica en interés de una mejor atención. Sin embargo, es un tema muy complejo que requiere todavía perfilar algunos aspectos relacionados con la seguridad de los datos o los estándares de comunicación entre los diversos sistemas sanitarios implicados.
¿Puede un médico diagnosticar a partir de los síntomas que un paciente le describa por mensajería instantánea?
"La utilización de ciertos servicios como HealthVault sólo tiene algún sentido si no hay un sistema sanitario público universal"
En los servicios de Internet, como la consulta on line, los foros, los blogs o los chats, es necesario establecer sus ventajas y sus limitaciones. Las recomendaciones legales y deontológicas vigentes establecen que los datos clínicos obtenidos a través de mensajería instantánea como única fuente de información no permiten realizar un diagnóstico o tratamiento si además no hay una visita presencial.
Cuando se conoce previamente al paciente por visitas reales, la utilización de este medio puede ser útil para realizar actividades de control y de seguimiento de algunas enfermedades crónicas. Nunca debe utilizarse tampoco para situaciones de urgencia. De forma general, en caso de obtener alguna recomendación o consejo sobre salud, hay que consultar con el médico de referencia antes de tomar cualquier decisión, insisto.
En el futuro, con las mejoras en el sonido o imagen, servicios que ahora sólo se utilizan en situaciones muy concretas podrán ser cotidianos. Desde WMA hemos elaborado un decálogo de buen uso de la información obtenida en Internet con fines sanitarios dirigido al público en general.
¿Podría citar posibles ventajas de la tecnología de la información en la sanidad del futuro?
Las nuevas tecnologías de la información y comunicación pueden comportar diferentes ventajas, como el control a distancia de pacientes con enfermedades crónicas, disponer de información clínica de un paciente que es atendido en otra autonomía o país, la valoración de imágenes radiológicas o la realización de intervenciones quirúrgicas llevadas a cabo desde lugares muy distantes. También será cada vez más frecuente la "webscripción" o recomendación de sitios web por parte de los médicos que faciliten la obtención de información de confianza o que permitan ofrecer servicios personalizados a nuestros pacientes y usuarios en general.
¿Qué nivel de desarrollo telemático tienen los servicios de salud españoles y cúal podrían llegar a tener?
"Los datos clínicos obtenidos a través de mensajería instantánea como única fuente de información, no permiten realizar un diagnóstico o tratamiento"
España ha realizado un gran esfuerzo para disponer de un desarrollo telemático bastante avanzado si lo comparamos con otros países de Europa y Estados Unidos. Esta actuación se ha beneficiado de un sistema sanitario de atención universal y con un papel muy importante de la atención primaria, que ha permitido coordinar con más rapidez, al menos en el ámbito autonómico, algunos estándares tanto tecnológicos como de seguridad, necesarios para el buen funcionamiento y "entendimiento" de todos los servicios implicados.
Todavía debemos trabajar mucho para una plena implementación de la historia clínica electrónica, para mejorar la velocidad de Internet, asegurar integración y estandarización de la transmisión de datos y perfeccionar la seguridad y confidencialidad de los mismos; o en aspectos relativos a la privacidad y la forma en la que muta la relación médico-paciente en los nuevos escenarios que nos ofrecen estas tecnologías de la comunicación.
¿Llegará un día en el que cada médico tendrá una página web desde donde atenderá a sus pacientes?
La aplicación cada vez más amplia y sofisticada de tecnologías asociadas a Internet debe permitir en un futuro próximo la utilización de este medio para atender a nuestros pacientes. Sin embargo, todavía es necesario que Internet se extienda a todos los hogares y centros sanitarios, que haya una verdadera conexión entre los datos clínicos de los pacientes en todos los niveles; que la velocidad de navegación sea mucho mayor y que los sistemas sanitarios contemplen este tipo de servicios.
CONSULTEN, ESCRIBAN OPINEN LIBREMENTE
Saludos
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
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Osvaldo Lamborghini era un animal de escritura su gran problema social fue la falta de talento. La gente de talento puede hacer cualquier cosa para ganarse el respeto social, cosas decentes, por supuesto, no hablo de tejes y manejes balzacianos, no, hablo de un trabajo: psicoanalista, profesor, periodista. Empleado es más difícil. En el mundo de la literatura no es bien visto. Les bastó con Kafka, que no era exactamente un empleado, era abogado en una empresa. Osvaldo Lamborghini era un animal de escritura, sólo era bueno para eso, sólo servía para eso. Su pecado social. Su falta de talento era notoria. Osvaldo Lamborghini tenía genio: hacía lo que podía. Lo dice Ingres, que separaba a la gente de talento, los talentosos, gente que podía hacer lo que quería, de los genios, gente que sólo hace lo que puede. Osvaldo Lamborghini sólo podía hacer lo que podía, escribir. Sólo era bueno para eso. La lista gente sin talento es larga (pero menos, mucho menos, que la de los talentosos): para mí la encabeza Joyce. Santo patrono de los escritores sin talento. Cuando Osvaldo Lamborghini se fue a España tenía una fama ultra secreta. Ricardo Strafacce cuenta la epopeya de la escritura Lamborghini en su biografía. Justamente, tal vez sin proponérselo, muestra las diferencias entre el talento y el genio. Ahí está. En este pequeño panfleto sólo quiero hacer notar el efecto linchamiento post-morten que desencadenó la biografía de Osvaldo Lamborghini.
Pequeño recorrido para la gente que por motivos difamatorios necesita no leer la biografía, otros no la leen porque no quieren, y está bien, no hay obligaciones de lectura. Se puede amar a un escritor sin leer su biografía. Esos no me interesan, acá. Me interesan los que no la leen deliberadamente porque de lo contrario todas las acusaciones que levantan contra Osvaldo Lamborghini se caerían como el albergue Warnes. O como el Muro de Berlín. Castillo de naipes. Osvaldo Lamborghini se fue a España con tres libros editados. Casi todos apostaron a su sequía "creadora". No se dieron cuenta de que sólo se secan los talentosos. Después de su muerte, se publicaron Novelas y cuentos y Tadeys. Empezó la lectura, y la fama. La Universidad empezó a ocuparse. Los primeros gritos se escucharon en esa dirección. La impresión fue que lo querían proteger de la Universidad. Del famoso discurso universitario. El pobre y maltratadísimo discurso universitario. ¿Por qué? Beckett tiene una caterva de universitarios y filósofos que escriben dislates sobre él, y nadie quiere protegerlo. Hasta Adorno, sordo notorio para la literatura, publicó ese bodoque sobre Beckett que es la matriz de todas esas horripilantes lecturas repetidas indefinidamente. Beckett le murmuró al oído a Siegfried Unseld, editor de ambos, cuando terminó de escuchar pacientemente la conferencia de Adorno sobre Fin de partida: "Es eso el progreso de la ciencia: que los profesores puedan obstinarse en sus errores". Viene un período de relativa calma. Después a un editor se le ocurrió sacar las Obras completas de Osvaldo Lamborghini, cuatro tomos. Escándalo. Los angustiados apostaron a la no venta. Se vendieron. Hubo un suplemento de cultura que le dedicó un número. Ahí, algunos se esmeraron en mostrar que su fama era inmerecida. Gritos, enojos, como si se tratara de Paul Claudel. Hablo de casos. Como quien dice el caso Cézanne, pongamos. O el caso Claudel. Osvaldo Lamborghini rompió el círculo de la fama secreta. Empezó el resentimiento y la venganza. Strafface pone todas las acusaciones. Al que le interesa, están ahí. Es interesante ver cómo el resentimiento se venga de un escritor de genio. Ya sé que lo dijo Nietzche, pero no basta, hay que ver el trabajo de zapa de la rabia celosa en acción. Mandelstam lo dijo mejor: "en la poesía, se trata de la guerra". Después vino la biografía y se redobló el malestar. Algunos insisten en mostrar todos los defectos de Osvaldo Lamborghini como persona. La biografía muestra que no son tan extraordinarios. Tan fuera de lo común. Lo extraordinario en esta biografía es la epopeya de un tipo que escribe contra la cultura, o mejor: escribe porque es animal de fraseo. Como Albert Ayler un animal de música. Ese es el gran escándalo. Un escándalo de literatura. Como el de Reinaldo Arenas. Pero insisten. Algunos preparan trabajos definitivos donde van a mostrar lo equivocado que estamos los que amamos la obra de Osvaldo Lamborghini. Pero hay algo sin retorno: Osvaldo Lamborghini rompió el círculo estrecho, podrido, policíaco y ridículo de la familia literaria. Hay lectores sueltos, lo leen porque se enamoran de su fraseo, sí, no de sus palabras, de su fraseo, Osvaldo Lamborghini no era un escritor de palabras, amaba el lenguaje, o sea, amaba las frases, sí, su fraseo, se puede leerlo sin hacer una tesis, sin escribir trabajos definitivos sobre su persona o su vanguardismo, yo no podría, no lo conocí, me hubiera
encantado, no, leerlo para uno, usarlo, citarlo. Otros se la agarran con su Niño proletario para deschavar algún desviacionismo ideológico. ¿Cuál sería? Pero este panfleto no es para denunciar nada, ni a nadie. No. Tampoco busca conciliaciones o acuerdos. No. Es una respuesta a la lectura de la biografía, que me prestaron. Ningún lector en serio acuerda o concilia una lectura con otro. Eso es para buenos alumnos. Para tipos que siguen esa maldición escolar sarmientina. Yo, por ejemplo, no quiero que nadie me enseñe a leer. Eso se aprende en el primario. Leo solo. Muchos amigos a los que respeto, leen solos. A mí me gusta leer a Osvaldo Lamborghini, no me interesa saber cuáles fueron sus opiniones políticas, o estéticas, creo que con algunos de sus puntos de vista acerca de la estética disiento, con las opiniones ideológicas, no sé, no las conozco y es un asunto privado, o las que conozco me vienen de sus difamadores, firmadas sus difamadores, es suficiente para no entrarlas, que se desgañiten en los cafés, de rabia, pero lo que es muy obvio, es que las opiniones políticas de Osvaldo Lamborghini no tuvieron ninguna influencia perniciosa, me corrijo: no tuvieron ninguna influencia. Lo que sí tiene influencia es su literatura, su posición frente al lenguaje. Sus puntos de vista acerca de lo que hace el lenguaje. Eso sí. Y mucha influencia. Hay muchos lectores. Y tipos que escriben y se inspiran, y sueñan con ese estilo. Lo imitan. Se quieren contagiar, lo estudian. Hablan en los bares. Algunos son medio religiosos. Eso sí, eso no lo niego, y genera malestar. Porque es incontrolable. Y ese malestar se disfraza de justicia, de objetividad, pero en realidad, es una rabia silenciosa, estragante, que los vuelve repetitivos y machacones, y no pueden aceptar que Osvaldo Lamborghini los venció en el tiempo. Imperdonable. Es curioso ver cómo se juntan en el territorio de la aprobación todos los resentidos que tienen que dar su opinión sobre Osvaldo Lamborghini. ¿Por qué hay que dar opiniones? ¿Qué es ese concepto ruinoso, mediocre y lastimero de la justicia literaria? ¿Quién la dicta? Leer Sale el espectro de Philip Roth. Amy Bellette lo dice en una carta al Times. Estos tipos corren presurosos a dar testimonio, más que testimonios, son denuncias. Osvaldo Lamborghini era un arquitecto de lo sonoro. Amaba el lenguaje. Pasaba las palabras por la boca. Las sacaba en frases. Masticaba sus frases. Se deleitaba en Mansilla: "Mansilla se demora, espera, / al doctor Macías. Hasta que no puede esperar / esperar más. / Parten
/ los caballos
", que bello, por favor, y amaba a Eduardo Wilde. Amaba la precisión de Kafka. Y a Horacio Quiroga. Nada grave, socialmente hablando. Gustos propios. Su condena es el animal de escritura que llevaba adentro. No lo podía controlar. Los contemporáneos son la mala leche. Se denuncian mutuamente. En nombre de alguna justicia ejecutan genios si el poder político se los permite. Pero no vayamos tan lejos. Como dijo Lorenzo García Vega en una conferencia, que escuché con un amigo, él es testigo, dijo algo así, si mal no recuerdo: "hagan de cuenta que no dije nada de esto." Así que hagan de cuenta que esto último no lo escribí. La corporación de escritores, cada tanto, se higieniza ideológicamente. Exige cada tanto la higiene ideológica. Van de todas las corrientes y géneros al mismo juzgado. Sobre todos la corriente estudio de géneros. Para salvar lo cultural. Es obvio que lo cultural no era el proyecto de Osvaldo Lamborghini. Ni su destrucción. Tampoco se veía en la gran cultura. Lo digo por lo que escribió. Pero como parece que sus viejos colegas destripan sus sueños diurnos, sus pequeños delirios de grandeza o de gloria, la biografía deja claro que tenía una vida, también iba al café, alguna vez fue joven en la edad, se soñó algo, alguna gloria, más o menos como todos, la gloria, ¿quién no?, vamos, un esfuerzo de reconocimiento, a recordar. Sólo que por esas cosas del genio, salió de la estrechez de la
familia literaria. Imperdonable. Tampoco iba por las causas. Sólo era bueno para escribir. La biografía de Strafacce muestra esa epopeya, un tipo que se va convenciendo a los golpes de su falta de talento. Todos le dicen que es talentoso, que puede, por ejemplo, ganarse la vida como psicoanalista, entrando en alguna escuelita, pongamos, o que era un brillante periodista -¿acaso una mesa de periodistas no lo aplaudió cuando entró a la Giralda de Constitución con Sergio Rondan?-, pero Osvaldo Lamborghini duda de su talento, siempre en el sentido Ingres. Busca trabajo. Lo va a ver a César Contino. Él mismo llamaba a eso su proyecto kafkiano. Servir sólo para escribir no se paga bien. No se paga ni un peso por eso. Ningún dinero alcanza. Ya se teorizó mucho al respecto. Casi todos los filósofos de instituto se ocuparon del tema, bien pagados. Cada uno de esos tipos tiene su Barthes bien aprendido. Pero no leen a Simon Leys. Otra vez: hagan de cuenta que no escribí esto. No hay como ellos (los filósofos de instituto) para hablar de lo mal que vivieron los escritores. Es conmovedor. Amy Bellete, la viuda de E.I. Lonoff le escribe al Times una carta: "Hubo un tiempo en que las personas inteligentes usaban la literatura para pensar. Ese tiempo pronto llegará a su fin. Durante los años de la guerra fría en la Unión Soviética y sus satélites de Europa del Este, los escritores dignos de ese nombre fueron proscritos: hoy, en los Estados Unidos, es la literatura la que está proscrita, como capaz de ejercer una una influencia efectiva sobre la manera que se tiene de aprehender la vida." Es notable la insistencia de algunos autores en querer desempeñar todavía un papel, y algunos apoyándose en la justicia literaria. Como chivo expiatorio: el genio de algunos otros. Los talentosos se quejan de que el salario no les alcanza. Y buscan el pelo en la leche. Simon Leys me ayuda más que Barthes para leer a Osvaldo Lamborghini, yo no leo textos, leo libros, por eso Simon Leys. En un libro que se llama La Felicidad de los pececitos, si traduzco bien, en el artículo Marginales, dice algo sobre la manía de analizar retrospectivamente la conducta de los escritores que me viene anillo al dedo:
Este Simon Leys para Osvaldo Lamborghini, para que se vea mejor el odio y molestia que se armó con la salida de la biografía que escribió Ricardo Strafacce. Porque la escribió. Hay que recordarlo. Están los que dicen que la literatura de Osvaldo Lamborghini es un invento, en el sentido más porteño, y también en el de la teoría del complot: ¿un grupo de amigos? ¿inescrupulosos que aprovechan la fama de Osvaldo Lamborghini para construir su propia fama? ¿el lobby universitario? ¿el lobby editorial? ¿el lobby de los suplementos? ¿el de los jóvenes irresponsables? Muchos lobbys, que mutan. Que viven en paralelo como en las novelas de Philip Dick. No puedo privarme de citar otra vez a Simon Leys lectura no apta para almas bellas, abstenerse almas bellas, ya que citamos la figura de Dante. "Cuando Sartre declaró que Mauriac no era novelista, la víctima habría podido consolarse pensando que este mismo juez había descubierto igualmente que Orson Welles no era cineasta." Con Simon Leys se pueden multiplicar las citas. Es realmente un autor pernicioso para la maldición escolar que gobierna la crítica literaria. Pero no es el asunto, aquí. Tampoco la crítica. Borren lo que escribí. Mucha gente hecha en el sartrismo todavía hoy es juez importantísimo en la distribución de jerarquías en la Argentina, jueces de literatura. Pero Osvaldo Lamborghini escribió esto, que nunca veo citado: "Mi conclusión es que la literatura no les interesa, es el pretexto; el ´texto´ es algo demasiado elevado sagrado- para dejarlo en manos de irresponsables como Joyce o Artaud. El texto es cosa de la Universidad, institución a la que le importa un pepino volverse musulmana o marxista-leninista-pictogramática con tal de conservar intacto su propio poder. Esto lo sabemos desde hace tiempo. Sabemos que lo único que quieren estos profesores es hablar de ellos mismos". 


